El sufrimiento; ¿moneda de cambio?

El sufrimiento; ¿moneda de cambio?

A lo largo del tiempo, la mayoría de las religiones han hecho grandes elogios del sufrimiento. Pero antes de ir más lejos veamos de donde viene la palabra sufrimiento. Viene del latín suffere: soportar. A partir de ahí, ya podemos plantearnos la primera pregunta: este mérito, exaltado por algunas religiones, ¿vendría del hecho de experimentar el dolor en sí o bien de la capacidad del individuo para soportarlo? ¿Podríamos elogiar a alguien que sufre y monopoliza su entorno, transformándose así en centro egótico del mundo? El deber de la caridad hacia quienes sufren nos incita a intentar ayudar a disminuir el sufrimiento del prójimo, pero también esto debemos hacerlo con un cierto discernimiento.

En el fondo, nosotros admiramos a quienes soportan el dolor, pero nuestra caridad debe sobrepasar esta admiración para intentar ayudar al sufriente a desvelar el mensaje que le aporta el sufrimiento.

A menudo el dolor es una alerta que intenta hacernos comprender que algo no marcha bien en nosotros o ha dejado de funcionar, y que ha llegado el momento de cambiar nuestro comportamiento. En estos casos, afortunadamente los más numerosos, el sufrimiento es una preciosa ayuda que nos impele a una toma de conciencia, seguida de una acción encaminada a un profundo cambio. Si hemos actuado en el buen sentido, desaparece el sufrimiento; de lo contrario, un dolor psíquico puede transformarse por ejemplo en dolor físico, más difícil ya de tratar. Si no hemos sabido captar el mensaje, este dolor corre el peligro de transformarse en enfermedad crónica.

Todos hemos visto enfermedades hereditarias o dolencias que la medicina o un simple cambio de comportamiento no logran curar. ¿Qué pasa, pues, con este sufrimiento? ...

Oriente nos da una explicación: es debido al «karma»... Es una explicación, pero, según mi opinión, demasiado fácil. Veamos otra acepción de la palabra sufrimiento: «dejar alguna cosa en maceración», es decir, dejarla en espera. En este caso, el sufrimiento que no podemos suprimir estaría quizás latente ya que al llegar a este mundo todos tenemos tareas que cumplir, y acaso estas tareas son facilitadas por las condiciones en las que el sufrimiento nos implica. En este caso, sufrimiento es sinónimo de aceptación. Cuestión, una vez más, de discernimiento...

El sufrimiento, ¿moneda de trueque para lograr méritos? o bien, ¿moneda de Transformación? El dolor, ¿moneda de cambio? ¡No!

Emilio Lorenzo