Tradición e inciciación
Tradición e iniciación
La función de la Iniciación es transmitir la Tradición. ¿Por qué la Tradición, para ser desvelada, necesita la Iniciación? Porque se trata de adaptarla al tiempo y a las circunstancias actuales. La Tradición, como la verdad, no es accesible a todos. Hay que adaptarla a quien quiera recibirla. Aquél que se ha comprometido en la búsqueda de la verdad mediante un caminar iniciático debe prepararse para ser capaz de recibirla.
La Tradición nos ha transmitido relatos que nos presentan diversas búsquedas. En general, estas búsquedas estaban sembradas de hitos que apelaban a pruebas físicas, al coraje, a la imaginación, a la intuición, al despojo, al altruismo o a la bondad. Cito aquí algunas cualidades que considero como necesarias para acceder a la verdad. Generalmente estos buscadores de verdad, que deseaban hacer pasar los intereses del prójimo ante los propios, eran ayudados por alguien que conocía los escollos sembrados en el camino, pero que no podía asumirlos en lugar de aquellos a quienes acompañaba.
Antiguamente, la humanidad, muy poco instruida, aceptaba ser guiada por seres que hubiesen alcanzado la iluminación. Hoy en día, la humanidad ha progresado mucho pero estos guías han desaparecido. Las escuelas de misterios y actualmente algunas órdenes iniciáticas han tomado el relevo. Aunque la Tradición sea una, así como la verdad que transmite, las revelaciones son múltiples como lo son las distintas órdenes iniciáticas. Mediante símbolos, mitos o alegorías, deben revelar (del verbo revelare), es decir desvelar, la verdad transmitida por la Tradición, sin alterarla, a aquellos que están preparados para recibirla.
Esta tarea es asumida por los iniciadores. La Iniciación está destinada a un individuo, mientras que las religiones están destinadas a grupos. El iniciador es el canal que la verdad escoge para ser revelada. Anteriormente, el iniciador, ha tenido que hacer la misma búsqueda que actualmente hace el iniciado. No debe mancillar la verdad que transmite mediante sus verdades personales. Se dice que toda Iniciación es virtual y que son los esfuerzos y el trabajo del iniciado que la volverá real. Pero cuán más puro es el canal, más potente será la transmisión. El iniciador también debe hacer accesibles los símbolos, mitos y alegorías que ha utilizado para revelar la verdad al iniciado. La verdad no es solamente intelectual; el trabajo sobre los símbolos, mitos y alegorías hará penetrar la verdad en el corazón del iniciado.
Louis-Claude de Saint-Martin nos dice que esta verdad inflamará el corazón del iniciado haciendo posible la verdadera plegaria, en la cual es Dios mismo quien reza en el corazón del hombre. Y Papus añade: Si […] se llega a despertar en el corazón de estos seres frustrados la pequeña llama que dormita en el fondo de toda criatura, entonces el Dios interior manifiesta su presencia, se afirma creando entusiasmo, y el Hombre de Deseo aparece. Cuando está apoyado por la oración, el Deseo es más fuerte que todas las fuerzas conocidas, y ninguna magia puede alcanzar su potencial.
Emilio Lorenzo
